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AREA DE INCLUSIÓN SOCIAL – CONSTRUYENDO UN NUEVO FUTURO JUNTAS

Durante el mes de noviembre en de Área de Inclusión hemos dado continuidad al proceso de participación de personas usuarias que iniciamos durante el confinamiento para conocer su situación real y la vivencia de la misma. En aquel momento, teniendo en cuenta la incertidumbre y la inseguridad generadas por la Covid-19, necesitábamos saber cómo se encontraban las personas y si estábamos o no respondiendo a sus necesidades.

Superado el primer confinamiento quisimos profundizar en el tema esta vez  de la mano del Grupo de Participación de EAPN Euskadi (la Red de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social). Más allá del impacto que la Covid-19 haya podido tener en nuestra entidad, se trataba de evaluar las consecuencias de la pandemia durante y después del confinamiento en el bienestar de las personas atendidas en las entidades del tercer sector, desde el punto de vista del respecto a sus derechos.

A través de diferentes dinámicas grupales hemos recogido las opiniones y propuestas de mejora de las personas usuarias de todas las entidades que conforman el Grupo de Participación de EAPN. Con la información recogida se elaborará un documento que se hará llegar a diferentes entidades y a las  instituciones públicas. La pandemia nos está trayendo muchos aprendizajes. En el caso que nos ocupa nos ha llevado a replantearnos y reformular las actividades del Grupo de Participación con la mirada puesta en seguir avanzando. Aunque lo hagamos de otra manera, conseguir los objetivos es posible siempre y cuando trabajemos en equipo y aunemos nuestras voces.


EL INGRESO MÍNIMO VITAL

Desde el pasado mes de junio, ya está al servicio de la ciudadanía una nueva prestación no contributiva de la seguridad social, el INGRESO MÍNIMO VITAL (IMV). Esta ayuda mensual, pretende prevenir el riesgo de pobreza y la exclusión social, y está dirigida a personas que carecen de recursos económicos con los que cubrir sus necesidades más esenciales.

El equipo de acogidas y gestión de ayudas de la organización, apoya a las personas usuarias en el ejercicio del derecho a esta prestación, acompañando la solicitud, tramitación y resolución de la misma. 

En el caso del País Vasco, el IMV constituye una opción para aquellas personas que no tienen acceso a la Renta de Garantía de Ingresos, ya que para ser perceptor/a de la RGI, se exige por norma general el empadronamiento en la CAV por un periodo mínimo de tres años. El IMV rebaja la exigencia del tiempo de residencia efectiva a un año de duración en el país, pero incluye como requisito que ese tiempo de permanencia se haya dado dentro del marco de la legalidad, es decir con permiso de residencia.

Aunque se estima que podrían beneficiarse de esta prestación 2,3 millones de personas, en muchos casos no se llega a solicitar la prestación por desconocimiento de su existencia, por incumplimiento de requisitos o por la dificultad para obtener una cita presencial en las oficinas de la seguridad social, en parte debida a las insuficientes competencias digitales de algunas personas. Además, otros muchos casos se encuentran pendientes de pago o de resolución por parte de la administración. Esta ayuda destinada a los hogares en situación de especial vulnerabilidad, constituye un reconocimiento a la dignidad de las personas, especialmente en estos momentos en los que la crisis sanitaria ha traído consigo consecuencias devastadoras en el nivel de ingresos de algunas familias.