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Gente Pequeña – Jende Xumea – Gipuzkoa

Campo de trabajo en Granada, Almanjáyar. 01-14 de agosto.

Primera semana de experiencia. 01-08 de agosto.

Comenzamos el mes de agosto entrando en el barrio granadino de Almanjáyar. Este forma parte del distrito Norte de la ciudad, situándose al noroeste de la misma, limitando al norte con Víznar y Alfacar, al oeste con Pulianas, al sur con la carretera de Jaén y al este por el río Beiro.

Si no conocéis el barrio y miráis en Internet, tenemos una semana de ventaja para deciros que no es todo como se presenta.

No se puede negar que el primer día el golpe de realidad fue duro, y las situaciones que vamos conociendo aumentan ese sentimiento. No es fácil salir de nuestra zona de confort y lidiar con los prejuicios y expectativas. Sin embargo, Almanjáyar ha sido un barrio que nos ha acogido, y Asociación Almanjáyar En Familia -ALFA, ha tenido mucho que ver en ello.

Hemos tenido la oportunidad de conocer una asociación que tiene mucho recorrido, que consigue abarcar una infinidad de proyectos que buscan potenciar y visibilizar el lado positivo del barrio entre todos sus habitantes. Toda esta infraestructura nos ha hecho ver que nuestro trabajo aquí se fundamenta en ESTAR, no en organizar o diseñar cosas nuevas.

ESTAR en el área de infancia, con niños y niñas de entre 3 y 16 años, estudiando, jugando y aprendiendo con ellos de diferentes formas; ESTAR en el economato, ofreciendo a la gente del barrio productos básicos y precios adaptados a su situación de una forma digna; ESTAR con las “Zagalillas”, las más veteranas del centro, entre 70 y 85 años, pasando la tarde con ellas hablando, pintando, jugando al Bingo, en informática…

Esta semana hemos comprendido y vivido en nuestra piel la importancia de la presencia de cada uno; no el hacer, sino el hacer sentir al de al lado que lo vemos y que nos interesa.

También nos ha servido para valorar y maravillarnos con el trabajo tan espectacular que se realiza en ALFA, que llega a mucho más de lo que hemos podido conocer en estos pocos días.

Aunque no se conoce con certeza el origen de su nombre, algunos especialistas en etimología coinciden en que el término Almanjáyar procede del árabe «Al-Masayij», cuya traducción significa «llano de los maestros». Estos días muchos jóvenes nos han llamado “seño”, “profe”, “maestra” y “maestro” tantas veces… que no hemos sido conscientes hasta ahora de que realmente nosotros hemos sido los verdaderos alumnos y alumnas del barrio, y ellos nuestros maestros. Seguimos aprendiendo y haciendo camino.

Segunda semana de experiencia. 08-14 de agosto.

Segunda y última semana en Almanjáyar. Nuestro viaje ha sido corto, pero intenso; esto es algo que ya sabíamos, por lo que tras la primera semana de adaptación, esta semana ha supuesto una cuenta atrás constante en la que cada minuto que pasaba lo único que nos preocupaba era disfrutar.

Disfrutar de esa acogida que sentimos, de ser unos vecinos y unas vecinas más en el barrio, de poder pasar horas y horas compartiendo tiempo, de haber dejado el miedo y los prejuicios a un lado y exprimir ese mundo maravilloso que hemos conocido en ALFA.

Hemos aprendido. Hemos aprendido mucho. Cada minuto que ha pasado la admiración que hemos sentido por los educadores, animadores, trabajadores, usuarios del centro, de Juan Carlos… no ha dejado de crecer. Alfa nos ha enseñado el valor de vivir “en familia”. Hemos aprendido que entrar allí era convertirse en parte de una familia, y que toda la atención que hemos dedicado a las personas que la forman se ha convertido en una experiencia llena de felicidad a cambio.

Quien sabe de lo que hablamos debería sentirse orgulloso y orgullosa de la labor y la red de trabajo y cooperación que se ha logrado, no hay nada más bonito que compartir la luz que cada uno lleva dentro, y dar lo mejor de sí mismo.

Gracias. Gracias por dejarnos ser y estar. Gracias por hacernos parte del proyecto durante dos semanas, por permitirnos ver todo el amor que tenéis y que con él se puede mirar más allá, y gracias por darnos la oportunidad de dejar una huella en Granada, y que Granada dejase una huella tan bonita en nosotros.

Alejandro Dumas decía que empezaba a pensar que había un placer todavía mayor que el ver Granada, y que ese era el de volver a verla. A nosotros nos ha pasado lo mismo desde el momento en que vimos Almanjayar, y todo lo bueno que habita en él.

Es un lugar que os recomendamos conocer más allá de lo superficial, un lugar que ocupa un trozo de nuestro corazón.